lunes, 2 de abril de 2018

LICITACIONES REPRESIVAS Y PRECARIEDAD LABORAL

Día a día vemos un empeoramiento incesante en nuestras condiciones de vida. Particularmente, en los sectores de trabajo hay múltiples conflictos originados por situaciones de despidos, deudas salariales, suspensiones y quiebras. Es más, en el sector privado los reclamos contra los despidos explican la mayoría de las luchas laborales que se vienen sucediendo en la Patagonia, el Noroeste y el área Metropolitana de Buenos Aires. Mientras, los conflictos por condiciones de trabajo y demandas salariales son minoritarios. Los reclamos se multiplican, pero esa multiplicidad no se traduce en generalización o solidaridad, la mayor parte permanece en su carácter sectorial.

El Ministerio de Seguridad sigue armándose hasta los dientes con la excusa del G20, del narcotráfico y la inseguridad. Mueve efectivos hacia los lugares de conflictividad social, dado que este marcado carácter sectorial de las luchas también se mantiene a sangre y fuego. La creciente militarización de grandes regiones de la Patagonia durante los últimos años es un claro ejemplo de esto. El Estado argentino abrió licitaciones para la adquisición de material para las instituciones represivas por un valor de más de diez millones de dólares.

El desempleo y el subempleo son la tónica general. Desde los sectores cercanos al Gobierno Nacional se insiste en que el peor momento en el mundo laboral ya pasó, y que el empleo se encuentra en un proceso de recuperación lenta pero sostenida desde la segunda mitad del año pasado. Mientras, otros sostienen que dicho crecimiento todavía es insuficiente para revertir la destrucción de empleo registrada en 2016.

El problema de los explotados no puede reducirse a una cuestión cuantitativa, como especialistas y sindicalistas predican. De todos modos, estos pocos datos del 2017 pueden ser de utilidad: la mitad de los ocupados tenía ingresos inferiores a $10.000 mensuales, y solo el 10% superaba los $25.000 mensuales. Mientras la jubilación mínima era $7.742, el costo de la canasta básica para una familia era de $25.548.

Nuestros salarios no solo disminuyen en relación al aumento de precios, sino que, además, y

de forma socialmente encubierta, disminuyen permanentemente porque por el mismo precio ¡o más caro! compramos peor comida, alquilamos peores casas; en definitiva, consumimos menos y peores productos de todo tipo, trabajando lo mismo o quizás más.

Más de la mitad de los explotados asalariados están precarizados, carecen de la protección de la legislación laboral, que es igual a no tener vacaciones, licencias por enfermedad, cobertura de convenios colectivos de trabajo, entre otras cosas. La reforma laboral, ya en curso por sectores, es el núcleo para consolidar y profundizar la explotación capitalista a través de la reglamentación de figuras como el Trabajador Autónomo Económicamente Vinculado o los colaboradores independientes. La acción patronal, política y sindical es en función de la acumulación de ganancias. Toda invención, todo hueco legal que haga posible una producción rápida y barata es adoptada inmediatamente.

Las organizaciones sindicales demostraron la determinación de no negociar condiciones de trabajo en un contexto de crisis económica como es el actual. Numerosos funcionarios gubernamentales insisten en la necesidad de incluir cláusulas de flexibilidad laboral en las negociaciones colectivas. Todos marchan al mismo ritmo, bajo el mismo patrón de tiempo, el de la ganancia burguesa.

Son millones las personas afectadas por el desempleo en el mundo. La reciente ola de despidos, lejos de ser un fenómeno “de los argentinos”, es similar a lo que sucede en muchos otros lugares. De hecho, si alguna vez los asalariados percibieron un salario creciente, hoy una pequeña porción de la población mundial explotada recibe un salario, y una más pequeña aún se beneficia de un contrato.

LOS REALISTAS

Ya pasaron dos años desde el cambio de mando y los autoproclamados líderes preparan sus papadas para la futura contienda. Naturalmente, el peronismo y los partidos provinciales intentan recuperar el tiempo perdido, así como gran parte de la izquierda y el progresismo se preparan para “meterse en el barro”, por no decir en la mierda, con los ojos en el 2019. El ajustazo del gobierno actual avanzó sin mayores sobresaltos y, aunque hubo varias escaramuzas en el país, en líneas generales todo el tropel marcha con total mansedumbre.

La salida política: «Macri no» se dice y se repite, por puro “realismo”. Porque no se concibe otra salida que no sea un cambio del gobierno de turno. Criticar o querer destruir el capitalismo suena utópico o falto de realismo. Lo vimos hace tiempo con el «Macri gato». No es que sea presidente, sino que sea un “gato”, sea este un tonto modismo o un grito insultando al presidente en una cancha. Una vez más, no por presidente, sino por fútbol. Estos recursos progres pretenden unificar el descontento bajo un mismo discurso vacío de contenido.

Aparentemente, lo que pasó durante los últimos gobiernos no refiere ningún problema, salvo, claro está, durante la última dictadura militar, los 90 o la crisis del 2001. El gobierno de Macri, no tendría continuidad alguna con la gestión capitalista anterior, sería macrismo.

Lo mismo que potenció el acercamiento o alejamiento de los K o anti K es lo que hoy se gesta con el aún incipiente frentismo antimacri. El rol policial y chivato es otro gran punto en común que nos recuerda cómo, quienes nos llaman a luchar solo contra un gobierno, también van a luchar contra quienes no quieran ningún gobierno. Lo que separa coyunturalmente a los opositores políticos es menor a lo que los une en su función histórica objetiva de ahogar la lucha social.

Las necesidades propias y ajenas siguen siendo puntales de cóleras y lucha callejera. Quienes ocuparon edificios públicos o formaron campamentos para resistir despidos en la Patagonia; los trabajadores de los ingenios azucareros o las comunidades mapuche del sur; quienes salieron entre las multitudes con la desaparición de Santiago o el pasado 8 de marzo; o se movilizaron ante los recortes y los planes de austeridad en diciembre, formaron parte de un impulso de comunidad, una realización social en común.

La masividad es necesaria para transformar las condiciones de vida, pero por sí sola no alcanza. Mientras la lógica de la unidad frentepopulista y el mal menor cobra nuevo impulso, la reflexión y la lucha anticapitalista se muestran cada vez más necesarias.

TERRORISTA ES EL ESTADO

Pensamos, escribimos y corregimos estas palabras, mientras las fuerzas represivas golpean y matan por todo el territorio. Esta lista inacabada de hechos sirve para darnos una idea del aumento de la prepotencia armada en distintos barrios y ciudades de Argentina.

El 24 de marzo, en Ingeniero Juárez, Formosa, al menos cincuenta policías irrumpieron violentamente en calles y viviendas de habitantes wichís, originarios de esa zona. De este operativo resultaron presos cuatro menores y se suma a las represiones desatadas en diciembre y enero.

Un día antes en Rosario, siete personas que se encontraban en una plaza lo vivieron en carne propia. Golpes, patrulleros, corridas, violencia verbal, física y cárcel por 14 horas. No tenían nada encima, tampoco antecedentes. Durante la detención, a uno de ellos lo golpearon fuertemente y le cortaron las rastas con un cuchillo. En la comisaría 14 fueron fotografiados y nuevamente agredidos. Los perros imputados por esta agresión salvaje son: Mariano Saavedra, Erika Denis, Walter Durate, los cabos Ariel Godoy y Santiago Morán y el suboficial Roberto Salinas y Cristina G.

El 8, Facundo Ferreira de 12 años fue ejecutado por la Policía en Tucumán. El niño fue asesinado por una bala que le entró por la nuca. En el lugar, los únicos casquillos que se encontraron fueron de 9 mm y balas de goma que se corresponden con las armas de las fuerzas de seguridad.

También en este mes se dieron otros casos de terrorismo policial como el asesinato de Mauro Garfañoli, oriundo de la ciudad de San Nicolás. En esta ocasión, no necesitaron armar ningún montaje, lo asesinaron con el argumento de que tenía pedido de captura y se quiso dar a la fuga. Por otro lado, Facundo Agüero de la provincia de Neuquén, quedó internado en condiciones de salud muy delicada. Según el falso testimonio de las fuerzas de seguridad, se habría robado un perfume y en la persecución habría sufrido un “accidente”, cayendo de un paredón de 4 metros. Versión posteriormente desmentida por un video en el cual los perros lo reducen y lo golpean hasta dejarlo al borde de la muerte. Su madre, que accedió a sus pertenencias, encontró el ticket de pago del perfume.

Las fuerzas represivas no cuentan solo con el apoyo de los políticos, sino también de gran parte de la sociedad. Exagerando o no, el publicista de este gobierno Jaime Durán Barba ha declarado recientemente que la mayoría de la población está a favor de la pena de muerte. Bueno sería que la “reacción” se limite a decir barbaridades en medios y redes sociales, o a través de las encuestas. Pero incluso pasa a la acción. Cristián Cortez de 19 años fue asesinado a golpes por varias personas tras supuestamente haber robado un celular. Este nuevo linchamiento ocurrió en la provincia de San Juan.

Finalmente, el 2 de marzo pasado se cumplió un año de la masacre de la comisaría primera de Pergamino, donde fueron asesinados Sergio Filiberto, Federico Perrotta, Alan Córdoba, Franco Pizzarro, John Mario Carlos, Juan Carlos Cabrera y Fernando Emanuel Latorre, todos presos sin condena en esa dependencia policial. Encierro, hacinamiento y un incendio que los efectivos policiales deliberadamente dejaron crecer, impidiendo incluso el accionar de los bomberos que llegaron a la comisaría por los gritos que se escuchaban en las cercanías. Al año, más de mil personas se movilizaron para seguir repudiando el hecho. Pero en un principio esto no fue así: siguiendo la tónica reinante, a los días de la masacre se hablaba de motín, de lucha entre presos y, a pesar del terrible dolor, muchos “ciudadanos bien” escupían frases como “7 menos”. Solo la lucha y la constante movilización permitió que no quede todo tapado, que se sepa de la masacre, que los policías sean retirados de sus cargos y que el, en ese entonces, comisario Alberto Donza deba huir de la ciudad, hoy “prófugo” de la justicia. Jus7icia se ha convertido en una respuesta de familiares, amigos y compañeros a la represión, el miedo y la estigmatización imperantes.

PALABRAS DE LUCHA: ¡LIBERTAD A FACUNDO JONES HUALA!

Estas palabras fueron publicadas en un boletín extra de La Oveja Negra, el día 5 de marzo, horas después de conocer la sentencia del Juez Villanueva y como parte de una jornada de apoyo al compañero Facundo y al pueblo mapuche en lucha. El Juez Villanueva ordenó su extradición a Chile. Leyeron la sentencia por videoconferencia, con Facundo preso en la Unidad 14 de Esquel. Luego de la sentencia en Bariloche se desató la cacería, Gendarmería y PSA tiraron balas de goma, gases y detuvieron a 18 personas. Al menos dos detenidos de menos de 18 años y una mujer embarazada. Fueron liberados días después, pero obligados a firmar en la comisaria periódicamente.

Facundo sigue preso esperando ahora una instancia de apelación en la corte suprema.

Palabras de Facundo a hermanos y hermanas que aguardaban en vigilia las noticias:

«No se arrastren porque ellos no quieren dialogar. Se viene la extradición y seguramente Parques Nacionales y el Estado van a intentar desalojar en Mascardi, van a seguir arremetiendo en Cushamen, van a absolver a los prefectos asesinos. Ese es Villanueva, un viejo racista, corrupto, que me ofreció negociar y como yo no acepté negociar porque no tengo plata, porque soy pobre y porque los derechos no se negocian me va a extraditar. Pero bueno, ustedes peñi y lamien hagan lo que tengan que hacer. El winka [invasor] capitalista opresor y su poder es nuestro enemigo. Al enemigo no se le discute, al enemigo se lo destruye. ¡Así que newen [fuerza] nomás!

Los jóvenes, los peñi [hermanos], las lamien [hermanas], con la dignidad de nuestros antepasados, hagan lo que ustedes consideren que haya que hacer. De mi parte, y le vuelvo a decir a mis peñi y mis lamien, a todos, no pienso dialogar más con estas basuras. Asesinos, racistas, opresores. Todos los que les andan chupando las medias a los gringos, a las multinacionales, a la Sociedad Rural, a esa manga de asesinos. ¡Newen! No tengan miedo pu peñi pu lamien [hermanos y hermanas]. No tengan miedo. ¡Viva la R.A.M! ¡Viva la C.A.M!

¡Viva la autodefensa y el sabotaje! Piedra y fuego a la opresión. Vamos a responder con el mismo nivel de violencia con el que ellos vienen.

Así que: ¡Newen pu weichafe! [Fuerza guerreros] ¡Newen pu peñi! ¡Newen pu lamien! ¡Marichi Weu! [diez veces venceremos]

¡Defiéndanse con lo que tengan a mano! ¡Hasta la victoria! ¡Hasta vencer o morir! ¡Marichi Weu!»

PALABRAS DE LUCHA: CARTA DE DIEGO PARODI

En el contexto represivo actual los testimonios de la policía bastan para que seas procesado luego de ser detenido en una protesta. El 1º de marzo, la Cámara Federal ratificó el procesamiento de la mayoría de los detenidos en diciembre en el marco de movilización y lucha contra la reforma previsional. Procesadas veintitrés personas, de las cuarenta y cuatro detenidas aquel día en la zona del Congreso. A once les dictaron falta de mérito. Quienes quedaron en prisión fueron Diego Parodi, Pablo Giusto y José María Carrizo. Pablo fue excarcelado el 28 de marzo.

Compartimos una carta de Diego Parodi desde la cárcel de Marcos Paz:

«Salud y libertad a todos, aunque acá adentro es lo menos que tenemos por la comida de mierda que nos dan y ¡ay! de vos si te enfermás; acá adentro no tengo celular, lo maneja un compañero a mi Facebook, yo escribo los comunicados. Hoy se repite el día como ayer, a las 3 am mira el carcelero por la mirilla de la celda para ver si estás vivo y te despierta con el ruido que hace, después vuelve a las 7 am y a las 8 abre la celda, hoy no me tocó la fajina [limpieza] me puse a escribir esto aunque hubiera estado bueno escribir lo que ocurre acá desde mi llegada, pero bueno, fue porque mi mente se sobrecalentaba como un motor que no para ni un momento entre muros y rejas. No soy de los que creen que las cosas pasan porque sí, porque «así tenía que pasar» dicen y así también justifican a los pobres y a los ricos y te dicen vos naciste pobre entre balas y drogas porque Dios te puso en esa posición para que te hagas más fuerte, sé honrado y no robes dice el Estado que roba; y yo creo que no es así, naciste pobre porque te robaron, te ocultaron con los cimientos para que tengas una vida más sana y libre posible y así se justifican muchas cosas con «le tenía que pasar así», si hablamos del mundo natural vemos que las cosas pasan así por algo; no porque sí. En esta sociedad impuesta, jerárquica y artificial las cosas pasan por algo, como las enfermedades, muchas inventadas en laboratorios como el sida que mata a muchos y otros muchos dirán se murieron porque les llegó la hora, ¡no!, alguien les adelantó el reloj de la muerte a beneficio propio, lo mismo ocurre con los llamados accidentes, que en realidad son asesinatos de tránsito, laborales, policiales, etc. En esta sociedad nada pasa porque sí, ni porque tenía que pasar, hay causas, hay culpables, hay intereses, yo no estoy preso porque sí, como el resto de los presos del 14 y 18. Santiago no murió de muerte natural, ni Rafael Nahuel, ni Diego Villarreal, ni el abuelo de Mar del Plata que se pegó un tiro en la cabeza por su jubilación de hambre, nosotros somos la consecuencia de una forma de vida insana, degradante, degenerada, depresiva, opresiva, depredadora de sí misma, una forma de vida impuesta por el Estado, y no solo el rebelde es humano no animal, también la misma naturaleza se subleva por todos los medios así como una flor nace entre los escombros, también se manifiesta agresivamente frente a los violentos que atentan contra ellos, la propiedad privada es la causante del robo. Libertad a todos los presos y presas, libertad a todos los animales no humanos, libertad a Jones Huala y a los mapuche. No van a quedar impunes. La rebeldía de los ingobernables va a ser la asesina de tus pesadillas.» (Cárcel de Marcos Paz, Bs.As., 2018)

PALABRAS DE LUCHA: CÁRCEL DE MUJERES DE EZEIZA

Hace años el penal de Ezeiza es tristemente célebre por su brutalidad y represión, que muchas veces culmina con “suicidadas”. El asesinato de nueve compañeras entre 2009 y 2012 fue una de sus demostraciones más aberrantes. Reproducimos extractos del comunicado del 9 de marzo por la colectiva Yo no fui, en la que detallan un proceso de lucha y también la violencia carcelaria que están viviendo:

Manifestamos nuestro repudio al accionar violento y represivo del Servicio Penitenciario Federal [SPF] en el Complejo IV de Mujeres de Ezeiza, durante las horas de la madrugada posterior al 8 de marzo.

El jueves 8 de marzo las mujeres privadas de libertad habían manifestado su adhesión al Paro Internacional de Mujeres a través de un ruidazo pacífico a las 11 de la mañana. Durante la tarde, el SPF seleccionó un grupo de mujeres para asistir a una “reunión de convivencia”, de la que participaron una representante por pabellón, la Jefa de Trabajo y la Jefa de Módulo 2. En esta reunión las autoridades informaron a las mujeres que no cobrarían el peculio [ingreso por horas trabajadas] del mes anterior y que no sabían cuándo se cobraría, por lo tanto, no contarían con el dinero para ser retirado por sus familias. Las mujeres que seleccionaron para la reunión no suelen participar de espacios de negociación con el SPF, muchas de ellas fueron recientemente ingresadas al penal y, por lo tanto, sin conocimiento de los procedimientos que suelen tener los procesos administrativos dentro de la cárcel, por lo tanto, con pocas herramientas para defender sus derechos laborales. Dicho esto, se las amenazó advirtiéndoles que en caso de realizar una medida de fuerza para manifestar su reclamo –aunque sea en forma pacífica– les serían descontadas aún más horas de trabajo.

El rumor puesto a correr por los pasillos de la cárcel por el mismo SPF, y que sustenta esta crueldad desplegada contra las mujeres, es que habrá un recorte de horas, equivalentes a la mitad de la remuneración recibida. El ajuste también tiene su expresión en la cárcel y se ejerce con violencia sobre las mujeres.

Pasada la medianoche del jueves y a pocas horas de que millones de mujeres tomáramos las calles en todo el mundo, un grupo de quince compañeras allí alojadas se encontraban reunidas pacíficamente conversando sobre esta situación. En ese momento, ingresaron las fuerzas de seguridad en forma intempestiva. Las mujeres buscaron refugio en la celda de una de ellas, de donde fueron sacadas mediante el uso de gas pimienta, golpes de puño y borcegos. De la represión participaron personal masculino y como resultado de la golpiza, nuestras compañeras sufrieron contusiones en diferentes partes del cuerpo y cortes en el rostro. Una de ellas fue llevada al pabellón psiquiátrico N°27 de la Unidad, un depósito del SPF en el que drogan y golpean a las mujeres como parte del procedimiento. Otras cuatro compañeras fueron llevadas a celdas de castigo.

Actualmente las mujeres del Complejo IV de Ezeiza, se encuentran en huelga pacífica en los pabellones. No reciben la comida del penal y realizarán batucadas de 6 a 8 horas de la mañana y de 22 a 24 horas todos los días hasta que los organismos de Derechos Humanos visiten las instalaciones del penal, pabellón por pabellón.

miércoles, 7 de marzo de 2018

Folleto: 8 DE MARZO CONTRA EL CAPITAL Y OTROS TEXTOS


Compartimos un folleto que preparamos con artículos del boletín La Oveja Negra y panfletos repartidos en la ciudad de Rosario:

El primer acto del 1ro de mayo en Rosario y Virginia Bolten
Memoria: La voz de la mujer
Las hogueras aún no se apagaron
Des-memoria: Homenaje estatal a Virginia Bolten
Hablando con las paredes: «Mi cuerpo es mío»
Memoria: Pepita Gherra... La voz de la mujer
Cultura machista y victimización
8 de marzo contra el Capital
Hablando con las paredes: «Mujer bonita es la que lucha»
Palabras de lucha hacia la raíz
Nos están matando
Hablando con las paredes: «...»
¡Abajo el trabajo doméstico!
¡Higui a la calle!
Memoria: «вниз с войной!»
La cultura de la violación
8 de marzo: Paro Internacional de Mujeres
Algunas reflexiones en torno al 8m 2018

martes, 6 de marzo de 2018

Panfleto: ALGUNAS RELFLEXIONES EN TORNO AL 8M 2018

Este 8 de marzo parece ser distinto a los de algunos años atrás: se reivindican algunas recientes conquistas consideradas fundamentales y se prometen otras tantas, nuevas y briosas. Es cierto que hace menos de una década la sociedad se hallaba rememorando esta efeméride como una celebración de la femineidad tradicional, alentando al consumo y a la reafirmación del estereotipo de la mujer cosificada y sumisa mediante regalos frívolos y demás artilugios mercantilistas. En aquel entonces nos hallábamos muy lejos de un llamado al cese de actividades productivas, como impulsa la consigna de este año, pero ¿realmente queremos que este sistema siga, ya sea con o sin nosotras? Nos parece muy necesario, dada la importancia del movimiento social que se generó para cambiar las condiciones de vida de las mujeres, repensar y criticar el contenido de estas luchas. No por el gusto de la crítica en sí, sino para que el movimiento tome fuerza y se profundice, para no caer en las viejas canalizaciones de la ideología dominante, en las reformas que cambian algo para que todo siga igual. Nos queremos enfocar entonces en el contenido que está en el fondo de la movilización y el paro internacional de mujeres.

Cuando se llama a producir sin nosotras para visibilizar nuestro “valor”, se pasa por alto la obscena facticidad de las cosas: que se nos considera valiosas, básicamente, en términos productivos y reproductivos de este sistema de muerte. Esta consigna no solo deja de lado un cuestionamiento fundamental –¿por qué debiéramos siquiera tener asignado un valor? –, sino que alienta a la perpetuación de las actuales relaciones económicas y productivas de modo irreflexivo y conformista. La ausencia de una crítica al sistema que somete a la totalidad de la humanidad a sus perversas instituciones (en este caso, el trabajo asalariado) es alarmante, y debiera advertirnos sobre la peligrosa tibieza del contenido de consignas similares, tan fervorosamente enarboladas para esta fecha.

Era de esperar… “el feminismo” ha llegado a los medios: los programas con el más alto rating (y la mayor tradición misógina) invitan a sus paneles a las representantes del movimiento a debatir (y sobre todo a banalizar) la despenalización del aborto y otros temas que verdaderamente nos preocupan e importan. La democracia funciona. El enemigo quiere hacer las paces y, en señal condescendiente, nos abre la puerta al mundo del espectáculo.

Ante los continuos y crecientes daños a todos aquellos que se reconocen por fuera del género masculino heterosexual, se pide mayor intervención estatal: más legislaciones, más programas gubernamentales de contención, más seguridad, más trabajo, más punición, más control. Lo que no se ve es que donde «el Estado está ausente» es donde más está el Estado. ¿No es ya lo suficientemente clara la vinculación entre la violencia de género y el monstruoso aparato ideológico que la produce y reproduce cada día, bajo las más variadas formas? ¿Qué es lo que hace falta para hacer estallar finalmente estas insoportables tensiones que nos atraviesan?

Sabemos que las condiciones a las que nos enfrentamos no son nada sencillas y nos movilizan a preguntarnos muchas cosas. Que quede claro: queremos mejorar nuestras condiciones en lo inmediato. No queremos ser encarceladas por abortar, tratadas como cuerpos–objetos a los que violar y traficar, usadas para publicitar mercancías y otras tantas aberraciones. Pero, ¿para qué nos sirve pedirle al sistema que nos reduce a estos roles, nos encarcela y subyuga que cambie esta situación? ¿Por qué no pensar en la posibilidad de superar de raíz este estado de cosas? Esto también lo tenemos que pensar mientras nos encontramos en la calle, a esto nos referimos cuando proponemos profundizar la lucha. Fundamentalmente, para no desperdiciar tantos esfuerzos de compañeras del pasado que, como nosotras hoy, pararon y salieron a la calle masivamente, logrando parciales avances que por sus límites no cambiaron la situación de la mujer, porque es imposible que se transforme sin transformar todo, porque nuestra lucha se opone prácticamente a este sistema cosificador y valorizador de nuestras vidas.

Las diversas expresiones de bronca, el aliento a la venganza o al escrache público, en respuesta a hechos de violencia de género son necesarias, pero devienen en medidas ineficientes por ser aisladas. Debemos atacar las relaciones sociales de las que nace la violencia de género en primer lugar. Cuando una gran cantidad de energía se ve dedicada a resolver problemas de tipo legal o procedimental (qué hacer con el abusador, cómo castigar al violador, cómo deben redactarse protocolos institucionales contra la violencia machista) se está perdiendo de vista la causa fundamental de la problemática: la violencia general y sistemática en nuestra sociedad, por qué se genera y cómo destruirla. Identificarla es necesario para terminar de una vez por todas con las condiciones materiales que la posibilitan y que reducen nuestra vida a un producto aprovechable o prescindible según las circunstancias, que instrumentalizan nuestros cuerpos y los someten a las necesidades de este sistema que nos deshumaniza y atomiza hasta la muerte.

La lucha que ahonde en la raíz del problema no bregará por la igualdad de derechos en un sistema que nos oprime y aliena a todos los desposeídos por igual, sino por la verdadera emancipación de la mujer, entendida como parte fundamental de la lucha por la emancipación total de la especie humana. Para ello es necesario salir a la calle y formar lazos por fuera del Estado y la política, no permitiendo que estos intervengan y transformen el contenido de la lucha para su conveniencia y para la continuación de nuestra explotación. Pero también, dejando de externalizar los problemas, haciéndonos cargo de lo que nos toca: como parte de esta sociedad capitalista la reproducimos, aun sin querer. Hablando en los propios términos que el enemigo (los de la reforma), reduciendo nuestras perspectivas revolucionarias a una lucha por una ley o por un salario más justo, aferrándonos a lo inmediato y dejando para nunca lo que es urgente desde hace tanto tiempo: la destrucción de lo que nos destruye y la creación de un mundo nuevo.
Son estas condiciones de existencia siempre contradictorias las que nos impulsan a luchar y es en la lucha donde vamos encontrándonos e inventando algunas respuestas. Hoy nos movilizamos, no para exigir que se nos considere y se nos visibilice en tanto que víctimas, ciudadanas y productoras y reproductoras serviles de esta sociedad. Estamos en la calle porque creemos y luchamos por un cambio sin vuelta atrás.


Boletín La Oveja Negra - 8 de Marzo de 2018
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